Mano anónima aleve y asesina,
con sólo tocarte
ha intentado macular tu pureza,
tu inocencia,
por cierto, fracasando.
Tu grandeza de alma es infinita.
Tu generosidad, ilimitada.
Virtudes tales son inmaculables.
La mano anónima, aleve y asesina,
no ha podido mancharte
por mas que lo intentara.
Y esa pureza constituye tu triunfo.
TU VICTORIA y su derrota.
Has vencido, hija mía,
y tu victoria ha sido apocalíptica.
Aunque tu estés ausente todavía yo te lloro
y te admiro al mismo tiempo.
Jorge Ademar Falcone
Fuente: http://es.wikisource.org/wiki/Carta_de_Jorge_Ademar_Falcone_a_Mar%C3%ADa_Claudia
Mi ciudad se tiñe de luto y de vergüenza, por haberte aprisionado en el Pozo de Banfield, lugar donde te vieron con vida por última vez, María Claudia.
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